jueves, 12 de mayo de 2016

RETABLO  E IMAGEN DE NUESTRA  SEÑORA DEL ROSARIO. CAPILLA DEL SAGRARIO DE LA IGLESIA SANTA MARÍA DE GRACIA DE ESPERA.

El 17 de julio de 1748 Francisco Meléndez, escultor granadino, vecino de Bornos en aquel momento, se comprometía con las Hermandades del Rosario[1], Nuestro Señor San José y la Tercera Orden  de la villa de Espera para la realización de un retablo por la cantidad de 5000 reales.
Juan Candil, párroco en la localidad a principios de los 70, publicaba[2] un trabajo sobre la Iglesia Parroquial, en uno de cuyos capítulos hacía referencia a los retablos de la Virgen del Sagrario y de Ánimas Benditas, en el que encontramos algunos errores, según hemos podido comprobar siguiendo los Libros de Visita y Fábrica de la Parroquia Santa María de Gracia.
Y, en efecto, en el Libro de Cabildos y Cuentas de la Hermandad[3]  aparece una serie de datos que nos aclara la realización del retablo. Pero fue en el AHPC donde encontramos el protocolo notarial en el que se concierta la realización del retablo entre las Hermandades de Nª Sª del Rosario, la de San José y la Tercera Orden y Francisco Meléndez, escultor granadino, asentado en Sanlúcar, pero vecino de Bornos en aquellos momentos.
Empezando por el principio debemos decir que en cabildo celebrado el 22 de junio de 1749 se habla de que “habiéndose acordado hacer un retablo  que importaba hasta 5000 reales y se hallaba cuasi hecho y con el motivo de hallarse poca la factura de Diego Roldán, artífice y retablista  escultor y que logran la ocasión presente  que corresponde a dicho retablo, una imagen de Nª Sª del Rosario toda de talla”. La dificultad en la comprensión del párrafo debido a la deficiente expresión del escribano de la Hermandad, hace pensar a Juan Candil que Diego Roldán fue el autor de un primer retablo y que, al no gustar a los hermanos, encargaron otro, que aparece posteriormente en el Libro de Cabildos y Cuentas. Pero no hay más que transcribir el documento notarial que firmó Francisco Meléndez en 1748 para comprender que realmente el texto hablaba retraso en la confección de la imagen por parte de Diego Roldán, que sí ajustó la citada imagen de la Virgen en 900 reales con los hermanos del Rosario.[4] En definitiva venía a decir el secretario en ese cabildo que el retablo estaba prácticamente terminado y la imagen de la Virgen estaba poco adelantada. Así se explica que “que se espera corregir  por el dicho (Diego Roldán) tratando con éste la formación de dicha imagen  y ajustada en 900 reales por lo que mira a la talla  con el ánimo de valerse esta Cofradía”. En el Cabildo se hablaba de la venta de la ropa y alhajas de la Virgen anterior para contribuir al pago de la nueva imagen. La cantidad que faltase  habría que suplirla con las aportaciones de los devotos de la Hermandad de la misma manera que se había hecho con el  retablo “que todo lo ha costeado la devoción”. Finalmente las ropas y alhajas de la antigua Virgen de candelero se entregaron a José Muñoz, sastre de la localidad para que hiciera los aprecios de las mismas.
En la toma de cuentas a Juan Pérez de Mérida, mayordomo en 1751 existe un apartado relacionado con el retablo nuevo en donde aparecen los datos de todo lo gastado. Pero antes hemos de hacer referencia al documento notarial firmado por Francisco Meléndez ante Diego Gutiérrez Ferrete, notario y escribano de la villa de Espera el 6 de junio de 1748, como referíamos anteriormente. Por ese contrato, F. Meléndez se comprometía con las Hermandades del Rosario, el Sr. San José y la Tercera Orden a la realización de un retablo para “la capilla del Sagrario de dicha Iglesia donde se ha de colocar la imagen de Nª Sª del Rosario, el Sr. San José y S. Francisco”. El retablo había de tener tres cuerpos: uno que sobresalga y sirva de altar, un segundo con cornisas y que incluya tres nichos para las imágenes y el tercero su cerramiento con historias del Santísimo Sacramento adornada de serafines, ráfagas y nubes de madera como el que consta del mapa y  traza que ha manifestado don Francisco Muñoz, (representando a la Orden Tercera) cura más antiguo de esta villa, a don Cristóbal de Algarín, don José Mérida, (ambos representando a la Cofradía del Rosario) Domingo Martínez Mingarro (representando a la Hermandad de S. José) y al presente escribano al precio de 5000 reales de vellón.[5] Las tres Hermandades se comprometían a pagarlo por tercias partes, costeando cada Cofradía la suya. Pero una de las premisas que se firmaba era que había de intervenir en la realización del retablo el reverendo padre Fray Baltasar de San José, religioso lego del monasterio de San Jerónimo de Bornos. La forma de pago sería la siguiente: dos mil reales a la terminación del primer cuerpo; otros dos mil a la terminación del segundo y tercer cuerpo que era el cerramiento. Y finalizado el retablo los mil restantes. La obra debía estar terminada en ocho meses contados a partir del 24 del mes de junio de ese año.
El libro de cuentas de la Hermandad del Rosario nos da detalles del mismo. El 13 de mayo de 1752 se habla de que se ha fabricado un retablo nuevo entre la Orden Tercera de Penitencia y la Cofradía de San José y que lo habían pagado por tercias partes. Le correspondió a la Hermandad del Rosario un total de 1666 reales correspondiente a su tercio. Pero además tuvo que pagar 100 reales más para la confección de un camarín para la Virgen, hacerle los postigos y una farolera. Hay que añadir 49 reales en yeso utilizado en el retablo y el trabajo, por lo que el total pagado fue de 1816 reales en total.
En ese mismo cabildo de cuentas aparece una serie de recibos pagados a fray Baltasar de San José con cargo a la realización del retablo.
Años más tarde sería Andrés Benítez, maestro tallista de Jerez y Bartolomé Camacho, dorador de la misma ciudad, los que cobraron 523 reales por la realización y dorado de una cruz para la Cofradía. Benítez presenta el recibo el 15 de mayo de 1761 y Bartolomé Camacho el 16 de octubre de ese mismo año. En efecto se trataba de “una cruz que hicieron y doraron para que sirviese en los días solemnes en el Santo Rosario y fuese uniforme al simpecado y faroles que tiene esta Cofradía como por acuerdo lo tiene así determinado 510 reales los que se anotan y los recibos expresados, testados y rubricados del notario contador se devolvieron a esta parte”.[6] Fernando Merino  recibió 4 reales por traer la cruz desde Jerez, otros  9 de una vara de badana verde para la cruz y 7 de una funda en que vino envuelta, sumando un total de 523 reales.
En otro cabildo de abril de 1766 la Hermandad habla del dorado del retablo. Para ello se piden a Faustino de Ferreras 2000 reales procedentes del trigo que se juntó para el dorado del citad retablo que no se había podido hacer hasta ese momento, aunque el Visitador General ya había ordenado en la última visita su realización, solicitando la cantidad mencionada.
En las cuentas presentadas en agosto de 1771 aparece un recibo de Juan de Morales carpintero de Bornos por la realización de un atril, la custodia y los remates del retablo. Y sería el 7 de julio de 1772 cuando se llega a un acuerdo con Eusebio del Real, dorador de Jerez de la Frontera, para el dorado del retablo de las tres Hermandades, en la capilla del Sagrario “por el todo, poniendo oro de la mejor calidad en todo lo que se requiere, así en el nicho de la Virgen como en molduras y tablas y en lo demás del color que le corresponda”[7]. Eusebio del Real se comprometió a dorarlo por la cantidad de 5000 reales haciendo la correspondiente escritura. El primer tercio del dorado se comprometía a hacerlo in recibir cantidad alguna y una vez concluida esa parte, que  una persona entendida en arte que nombrase la Cofradía lo certificase y, tras ello, cobraría la tercera parte de los 5000 reales y los otros dos tercios se cobrarían  a la conclusión del dorado del retablo. Para poder pagar la Hermandad proveyó los 2009 reales que Carlos Jerónimo de Ferreras, heredero de Faustino de Ferreras, pagara la citada cantidad. Otros 1863 reales y 32 maravedíes se habían recogido de limosnas de la gente devota de la Hermandad. Finalmente, según una nota del cabildo de cuentas, se pagan 5000 reales a Eusebio del Real el 20 de agosto de 1773. Igualmente pagan 111,5 reales  por el yeso, los enlucidos, jornales y peones  en la capilla. Otros 132 reales se pagaron por terminar de enlucir y 1350 cobró el dorador de la capilla el 2 de agosto de ese año 1773.
Se especifica también en el mismo cabildo como Diego Gutiérrez Ferrete, el anterior escribano, devoto y hermano mayor de la Hermandad de San José, ya difunto, había determinado que si llegase el momento de dorar el retablo, él se comprometía a pagar el tercio que correspondía a la Cofradía de S. José y en caso de fallecimiento lo solicitaran a su mujer, Catalina Valverde, y su hija, Francisca Gutiérrez que continuarían con la misma devoción. Una diputación de la hermandad del Rosario pasaría tratarlo con ellas y en último caso con los hermanos de la citada Hermandad y con los de la Tercera Orden para realizar el dorado de la misma manera que se hizo el retablo, aportando un terco cada una.
El año 1773 se proponen clocar otra reja que diera más seguridad a la capilla del Sagrario y para que “dicha capilla quede con la luz y claridad que se necesita a efectos que el dorado del retablo no padezca perjuicio permaneciendo en la lobreguez que al presente se halla y a que se llegue a estar expuesta a quebrantamiento por no tener mucho resguardo, que la puerta de madera”. Se pretende colocar la reja para dar más luz y seguridad a la capilla.
Pero los trabajos en el retablo no terminan. Por una nota posterior conocemos que pagan a Antonio Benítez, tallista de Jerez, 566 reales por algunos trabajos. 500 de ellos por “haber hecho de nuevo diferentes remates para dicho retablo como el florón que tiene por remate, vestir el camarín de la Virgen de diferentes molduras y otras que de nuevo hizo para el cuerpo de dicho retablo” y los 66 restantes por los viajes de miembros del clero a Jerez.
Finalmente se estofó la imagen de la Virgen. Domingo Salones, carpintero local cobró 157 reales por realizar la peana de la imagen y componer la junta del retablo. Eusebio del real recibió 1100 por el estofado de la imagen y la peana. Además hubo que pagarse 800 reales más a Francisco Gavilán, maestro escultor por haber compuestos las manos del Niño de la Señora y los angelitos que tiene al pie de la peana.
Se pagaron también 100 reales por la reja.
El 26 de diciembre de 1774  la imagen fue colocada en su altar, celebrándose una gran fiesta por ello.
En las cuentas de 1775 al 79 aparecen también 90 reales, pagados al pintor Miguel Barea por la pintura de una imagen de la Virgen del Rosario, en lienzo, para el simpecado de la Cofradía, que no se habían abonado en la cuenta anterior. Al parecer el anterior estaba muy mal y hubo que hacer uno nuevo y pagaron 94 reales a Alonso García para comprar 9 varas de lienzo de gante en Cádiz, que utilizaron en el simpecado y la cruz. Lo realizaría Mª Rosario Doblado.
En 1783, Pedro Doblado, uno de los hermanos del Rosario, al volver de Indias costeó un camarín para la Virgen tras el retablo, en agradecimiento por haber vuelto de “tan arriesgado viaje”. Simón Álvarez[8], maestro alarife local, reconoció el sitio manifestando no haber problema alguno en su realización sin tocar el retablo.
A Vicente Gargallo[9], orfebre  cordobés que realizaría muchos de los trabajos en plata que actualmente se conservan en la Parroquia, realizó la compostura de un de las demandas de la Cofradía, según aparece en las cuentas tomadas entre los años 1785-1789.

MANUEL GARRUCHO JURADO.

[1] Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Protocolos Notariales. Diego Gutiérrez Ferrete. 1748.
[2] CANDIL RÍOS, J. Nuestra Señora Santa María de Gracia. Espera. 1973.
[3] Archivo Histórico Diocesano de Jerez de la Frontera,(AHDJF) Espera. Fondo Parroquial. Hermandad del Rosario. Libro de Cabildos. 1727-60. C-31.
[4] Ibidem. Cabildo 22-6-1749.
[5] A.H.P.C. Protocolos Notariales. Espera. Diego Gutiérrez Ferrete. 1748.
[6] AHDJF. Espera. Fondo Parroquial. Hermandad del Rosario. Libros de Cabildos. 1760-90. C-31.
[7] AHDJF. Espera. Fondo Parroquial. Hermandad del Rosario. Libro de Cabildos. 1760-90. C-31.
[8] Simón Álvarez sería el autor de la espadaña de la Ermita del Castillo.
[9] Además de la mayor parte de las obras de plata de la Parroquia. Igualmente fue el autor de la pértiga de plata de la Hermandad del Santo Cristo.


miércoles, 10 de febrero de 2016

CONTRATO DE LA COFRADÍA DE LA SOLEDAD CON FRANCISCO ESCOBAR PARA LA REALIZACIÓN DE UN SEPULCRO. 1666

Tras la apertura al culto en 1614 de la Iglesia Santa María de Gracia de Espera, en principio llamada de la Victoria, el primer cometido de la fábrica de la misma y de las Hermandades ya constituidas en la antigua Iglesia del Señor Santiago, en el Castillo, era el revestirla de retablos e imágenes.

Ya había sido  construido el retablo mayor, obra de Diego López Bueno, en una primera fase y terminada su obra arquitectónica por parte de Pablo Legot, así como su obra pictórica. Las  Hermandades creadas hasta aquellos momentos habían contratado la realización de sus imágenes. Así ocurrió con la Cofradía de la Soledad, a través de Pedro Criado, que en 1628 había concertado la realización de su titular con Amaro Vázquez, según una escritura que ya publicamos en esta misma página. La Cofradía de Jesús Nazareno, también por medio de Pedro Criado, se obligó con Pedro Nieto, escultor sevillano, a la realización de un nazareno para la Hermandad en 1633. Sería unos años después, en 1666, cuando el mayordomo de la Cofradía de la Soledad Juan González Muñoz contrataría con Francisco de Escobar, la realización de un sepulcro para el Cristo de la Hermandad. Cinco años más tarde, en 1671, la misma  Hermandad concertaría con Fernando Barahona la realización del primer altar o retablo conocido de la citada Hermandad de la Soledad.

NOTICIAS SOBRE LA HERMANDAD DE SAN ANTONIO DE PADUA


 Es poca la documentación perteneciente a esta Hermandad que se conoce. Sólo hemos podido estudiar un libro de cuentas y cabildos conservado en el Archivo Histórico Nacional.

Nada existe en el Archivo Histórico Diocesano de Jerez de la Frontera ni en el de Sevilla, a cuya Diócesis perteneció Espera hasta los años 80.

Juan Candil, que ya estudió las Hermandades de la localidad a principios de los setenta, no encontró nada referente a esta Cofradía, de la que sólo llega a decir que desfilaba con las otras desde el siglo XVII y que sus imágenes fueron colocadas en su altar de la Iglesia Parroquial de Santa María de Gracia en 1799.

viernes, 16 de enero de 2015

Obligación de retablo para la Hermandad de la Soledad y ánimas benditas de la iglesia parroquial de Espera

AHPC. RETABLO SOLEDAD. BARAONA.

El 15 de abril de 1679 Fernando de Barahona firmó una escritura de aceptación para la realización de un retablo para la Hermandad y Cofradía de la Soledad y Las Ánimas Benditas. Las dos Hermandades se habían puesto de acuerdo para ello con el fin de ahorrar algunos ducados debido a la cortedad de presupuestos de que disponían1. Ambas Hermandades habían tenido un pleito desde 1625 ya que la Ánimas había colocado ese año un altar nuevo en el mismo lugar que compartía con La Soledad y pretendía que se pusiera en otro sitio2. El cura más antiguo de la parroquia debe hacer un informe sobre el número de retablos que existen en la misma. Al existir sólo dos, el del Altar Mayor y el del Rosario, y al no existir altar de Ánimas era necesario que lo hubiere.

Aunque la escritura de este nuevo altar se hizo en abril de 1679, y tenía cuatro meses para su terminación, todavía en 1693 el Visitador disponía que por cuanto “esta cofradía (Las Ánimas) tiene un mismo altar con La Soledad que hace unos trece años encargó un retablo nuevo a un escultor de Sevilla, que un hermano de cada cofradía vaya a ver lo que está hecho del retablo y que lo prosigan; que le pongan un marco encima del Sepulcro, para poner el cuadro de las Ánimas, y a los lados del sepulcro se pondrán dos imágenes, una de la Concepción y otra de La Soledad”. Ese retablo había sido encargado por ambas Hermandades a Fernando de Barahona, como decimos, en abril de 1679. En este mismo retablo debía colocarse el Santo Sepulcro, que en 1694 realizaría Alonso de Morales, artista portuense, con un coste 1090 reales y que doraría Diego de Armario, artista bornense, con un importe de 1900 reales y poniendo los cristales el carpintero espereño Francisco Barrera, que cobró 32 reales.

martes, 30 de diciembre de 2014

DOS OBRAS DE ARTISTAS SEVILLANOS EN LA IGLESIA DE ESPERA: EL TORNAVOZ Y LA CAJONERÍA DE LA SACRISTÍA. FRANCISCO DE ACOSTA AUTOR DEL CRUCIFICADO DE LA SACRISTÍA

Dentro de la iglesia parroquial de Espera son muchas las obras de primera calidad de las que desconocemos sus autores. Dos interesantes obras de artistas sevillanos de la misma son el guardavoz o tornavoz del Evangelio, obra de Dionisio Gutiérrez y la cajonería de la Sacristía, obra de Francisco de Acosta, el Mozo.
Es nuestra intención dar a conocer la historia de estas obras, que aunque las vemos diariamente, desconocemos todo de ellas. En efecto, el 20 de diciembre de 1783 Francisco de Acosta, maestro tallista
del Arzobispado, reconoció el diseño que había realizado el también maestro tallista sevillano, Dionisio Gutiérrez, para construir un guardavoz o tornavoz para el púlpito del lado del Evangelio de la parroquia[1]. Ya el día 4 de ese mes D. Gutiérrez certificaba en un documento que Francisco Garzón, presbítero
mayordomo de la fábrica de la iglesia parroquial de la villa de Espera, le había pedido la realización del proyecto por el que cobraba 700 reales. Al parecer la fábrica de la iglesia estaba realizando la composición de un púlpito y ejecutando otro, por lo que era indispensable hacer un guardavoz para el lado del Evangelio.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

ROMANCE. SUCESOS DE SEVILLA

SUCESOS DE SEVILLA
DE
1 5 9 2 Á 1 6 0 4,
RECOGIDOS POR
FRANCISCO DE ARIÑO,
vecino de la ciudad en el barrio de Triaría.












"ROMANCE.
Á tal hora que en España
Grande alboroto se suena
Del armada del inglés
Que dá rebatos en tierra,
Que viene á ganar á Calis
Y en ella ha puesto gran cerca;

BIENES DE LA COFRADÍA DEL SANTO CRISTO DE LA ANTIGUA(1)

Si ya publicamos, en uno de los artículos de la Revista del Cristo de 2007, el Inventario
de bienes de la Hermandad y Cofradía del Santo Cristo de 1834, traemos ahora para su
publicación el Inventario de la Cofradía pero de 1727, es decir más de cien años antes.
Creo que es interesante el divulgar y conocer la documentación y bienes que hacen
referencia a nuestras Hermandades y Cofradías, de la misma forma que los
pertenecientes a la propia Iglesia Parroquial, para que seamos conscientes de la riqueza
artística que a lo largo del tiempo han conocido nuestros antepasados y que por
desgracia, va mermando con el tiempo.
La transcripción que sigue es el Inventario de la Hermandad que se encuentra en los
Libros de la misma conservados en el Archivo Diocesano de Jerez de la Frontera, donde
muchos de ellos llegaron procedentes de nuestro propio Archivo Parroquial.

DIEGO LÓPEZ BUENO

ENSAMBLADOR Y ESCULTOR DEL RETABLO MAYOR DE LA
IGLESIA SANTA MARÍA DE GRACIA DE ESPERA.

Sin duda alguna la obra más importante dentro de la Iglesia
Parroquial de Santa María de Gracia de Espera es su Retablo Mayor. Ya
hicimos, en otro artículo de la Revista Del Santo Cristo, un estudio del
mismo destacando la obra pictórica de Pablo Legot, dentro del estudio
general de la propia Iglesia. Ahora intentamos acercarnos a otro de los
artistas que intervinieron en dicho Retablo.
Estamos hablando de Diego López Bueno. Fue, precisamente este
arquitecto y escultor sevillano, el artífice del primer cuerpo del Retablo
del Altar Mayor de la Iglesia. Era hijo de Antón López y de Leonor Díaz.
A su vez es autor de las dos imágenes de San Pedro y San Pablo que
flanquean el Sagrario del mismo Retablo[1].

viernes, 21 de noviembre de 2014

Francisco Garrido Barrera

Nació en Espera el 6 de junio de 1893, en la calle de Los Toros, entonces llamada
Tetuán. Era hijo de Cristóbal Garrido Vega y Teresa Barrera Virués. Estudió en el
colegio Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Contrajo matrimonio con Mª de la Luz
Troncoso Armenta en la iglesia Santa María de Arcos de la Frontera el 15 de agosto de 1918. El matrimonio tuvo siete hijos.

Fue refundador del Círculo “La Unión” el uno de enero de 1922.
Pero al parecer ocurrieron algunos incidentes entre las autoridades y esta Asociación que dieron lugar a la aparición de diversos artículos en los periódicos de la zona. En esos momentos era Presidente Rafael de Cruces, oficial del Ayuntamiento, además de Curro Garrido, José María Garrido, su hermano y Secretario de la Corporación, Genaro Peralta, Manuel Romano y en definitiva todas las personas políticamente más, significativas del momento.

Efectivamente, según las Memoria Familiares, obra inédita de Gabriel Garrido, el cabo
de la Guardia Civil, Narciso Santos Muñoz, prohibió los juegos de naipes en el Círculo
La Unión, que según señalaba el propio Gabriel Garrido sería el punto de encuentro
entre todos los “elementos disconformes con los dirigentes de la política local”.

CONTRATO AMARO VÁZQUEZ Y PEDRO CRIADO, MAYORDOMO DE LA COFRADÍA SOLEDAD. 29-4-1624.

Sepan cuantos esta carta vieren como yo, Amaro Vázquez, maestro pintor de imaginería, vecino de esta ciudad de Sevilla en la collación de La Magdalena, digo que por cuanto Antonio Maldonado, maestro escultor, vecino de esta ciudad de Sevilla en la dicha collación, se obligó de hacer una hechura de un Cristo Resucitado en la forma y según y cómo se declara en la escritura que el susodicho otorgó en favor de Pedro
Criado, mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de la villa de Espera como aparece en la escritura que pasó ante el presente escribano público en 11 de abril de 1624. Por tanto, por esta presente carta habiendo oído y entendido la dicha escritura, oídola de verbo a verbo, por mi persona y bienes me obligo de hacer y que haré la obra contenida en la dicha escritura en la misma conformidad y al plazo y por la cantidad que se declara en dicha escritura , sin faltar en cosa alguna porque a lo mismo que en ella se declara me obligo por mi persona y bienes como consta de ello para su cumplimiento doy poder a las justicias de su majestad para que por vía ejecutiva y no en otra manera y como sentencia pasada en cosa juzgada me obligo y apremio (…) renunciamos a las leyes de mi favor y por la general renunciación, doy poder para la dicha escritura.

En Sevilla a veintinueve de abril de mil seiscientos veinticuatro, firman los otorgantes que yo el escribano público doy fe que conozco lo firmo en su nombre en esta escritura por Pedro Criado por no saber. (Rúbricas) Amaro Vázquez. El escribano Juan Vázquez de Santacruz. Y dos testigos. (Oficio 22. Archivo Histórico Provincial de Sevilla. Protocolos Notariales.)

LAS ALHAJAS DEL SANTO CRISTO (1)

Por casualidad, rebuscando en los Protocolos Notariales(2) de nuestro pueblo, y en un trabajo que nada tenía que ver con los artículos que preparaba para esta revista del Cristo, nos encontramos con unas escrituras que hacían referencia al Santo Cristo, la de las alhajas de la hermandad y la firma de las escrituras de obligación y fianza por parte del santero o capiller de la ermita. El 24 de abril de 1834 Pablo Carrión y Catalina Rodríguez, que había sido viuda de don José Troncoso, ambos vecinos de Espera, firmaban una escritura ante el escribano público del pueblo y secretario del Ayuntamiento, Bartolomé Gordillo y Romano, por la que se comprometían a hacerse cargo de la santería de la ermita del Castillo y de todos los bienes pertenecientes a la hermandad del Santo Cristo de la Antigua.

Cristóbal Acosta y Cordero, presbítero y cura más antiguo del pueblo y beneficiado de la iglesia parroquial, había propuesto a Pablo Carrión como capiller o santero de dicha ermita la confección del Inventario. La petición se hacía al cardenal arzobispo de Sevilla, de quien dependía nuestra iglesia en ese momento, y que comunicó la correspondiente orden a don Aniceto García y Gallegos, vicario de la ciudad de Arcos, para que le permitiese interinamente estar en posesión de dicho destino, hasta su nombramiento definitivo. Para ello era necesario realizar un inventario de alhajas, ornamentos y demás efectos de la hermandad del Santo Cristo de la Antigua, que estuviesen en la capilla o ermita. Se otorgó la escritura de obligación confiando
todas las pertenencias del inventario a Pablo Carrión. El documento del inventario era el siguiente:

PEDRO NIETO, AUTOR DE LA IMAGEN DE JESÚS NAZARENO DE ESPERA.

Son muchas las imágenes existentes en la Iglesia Parroquial de Espera de las que desconocemos sus autores. Una de ellas, hasta hace poco, era la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de la Hermandad del mismo nombre. Sin embargo ya en 1932 en uno de los volúmenes de las Notas para la Historia del Arte en Andalucía, Celestino López Martínez1 hablaba de Pedro Nieto como autor de un Nazareno en Espera. Posteriormente hacían la misma referencia los hermanos Cuevas en su libro sobre Espera de los años 602. Pero era un documento que nadie había estudiado a fondo la información que en él se daba. Juan Candil3, párroco de Espera hasta comienzos de los 70, siempre había creído que el Nazareno actual era una segunda imagen. Decía Juan Candil que la imagen actual fue colocada en su altar en 1782 y que para la primera imagen se utilizaba peluca, como consta en los Libros de Cabildo. Sin embargo los datos que nos aporta el documento del contrato entre Pedro Nieto y Pedro Criado, mayordomo de la Cofradía de Jesús Nazareno en la villa de Espera, nos da la clave para saber que es, efectivamente, la imagen realizada por Pedro Nieto es la que actualmente se encuentra en la Iglesia Parroquial de Espera. Todos los datos coinciden, tamaño, características, etc. Esto y el no haber encontrado otra escritura, ni otra referencia en los Libros de Cabildo y de Cuentas de la misma Hermandad nos hacen pensar que, sin duda es la misma imagen. A continuación transcribimos el texto conservado en el Archivo de Protocolos Notariales
de Sevilla.

viernes, 14 de noviembre de 2014

ESPERA. SEGUNDA REPÚBLICA, SUBLEVACIÓN MILITAR Y REPRESIÓN FRANQUISTA.

LA II REPÚBLICA

Manifestación realizada en 1932 el día de la inauguración de la Casa del Pueblo,
costeada por Elías Ahuja. La foto está tomada desde el balcón del Antiguo Casino de
La Unión, en el Pozo de la Calle. En el centro de la foto, junto a la bandera
republicana destacan E. Ahuja, G. Peralta, Curro Garrido y Cayetano García. Foto
cedida por Rosario Salas Jiménez.




1. EL FIN DE LA MONARQUÍA

El 30 de enero de 1930, Primo de Rivera abandonaba el poder tras algo más 6
años de gobierno. Se pretendió entonces volver a “la normalidad democrática” de antes
de 1923, intentando salvar la monarquía gravemente deteriorada y desprestigiada ante el
país. Así lo intentó la corona con el gobierno del general Berenguer.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

CASTILLO DE FATETAR. ESPERA (CÁDIZ).

HISTORIA
Algunos relatos del siglo XVIII, especialmente el del Padre Fray Pedro Mariscal, del convento jerónimo de Bornos, recogen la leyenda de que la villa fue fundada por el rey Hespero. Según la mitología griega, Héspero es el genio de la estrella vespertina, padre de Hespéride, quien, casada con Atlante, le dio por hijas a las Hespérides. Leyendas aparte el Castillo de Fatetar tiene un origen confuso, pues son muy pocas las fuentes que nos hablan de su fundación. Vamos a intentar esclarecer los datos que existen sobre el castillo espereño.
No cabe duda de que las posibilidades defensivas que ofrece el monte Fatetar son el origen de la actual villa de Espera. Enfrente del monte Fatetar, aproximadamente a un kilómetro de distancia y ubicado sobre una colina de las mismas características, se asienta el yacimiento arqueológico de Esperilla.

LA ERMITA DEL SANTO CRISTO

La actual ermita del Santo Cristo podemos decir que es la primitiva iglesia parroquial que tuvo Espera desde la conquista cristiana. De una sola nave pero con tres bóvedas. La primera que corresponde a los pies de la misa, donde se halla la puerta de entrada, es nervios góticos, terminados en falsos capiteles sin columnas que los sustentes. La central es una bóveda de medio cañón y la tercera, una vez traspasada la verja que protege la capilla del Cristo, es igualmente de nervios góticos. Posiblemente una de las dependencias del antiguo castillo árabe fue dedicada a iglesia los primeros años dominio cristiano, cuando debió establecerse una pequeña comunidad que defendía la fortaleza de las incursiones musulmanas. Sabemos(1) que en un primer momento estaba servida por un cura.

FADRIQUE ENRÍQUEZ DE RIBERA

Muerto Francisco Enríquez en 1.509, hermano y primo de Fadrique, queda éste como único heredero de los bienes de los Ribera a principios del S. XVI. Felipe I, es decir el conocido como el Hermoso, marido de Juana la Loca, le nombra Marqués de Tarifa “por los méritos adquiridos en la reconquista de aquella plaza” en 1.514(1).
Era el sexto de apellido Ribera, Adelantado de Andalucía, alcalde Mayor de Sevilla por merced de Fernando el Católico.
Una vez que toma posesión de la villa, el Marqués tiene una serie de pleitos con sus habitantes como también ocurrió con Bornos y Alcalá de los Gazules, como también había ocurrido con Francisco Enríquez con el que hubo el largo pleito de la dehesa de La Manchuela. El padre Cristóbal Garrido en los años 20-30 había encontrado algo el fol. 22, vuelto de la carpeta de Asuntos Generales del A. M. de Espera, hoy desaparecido(2).

ESPERA EN LA ÓRBITA DE LOS RIBERA

A partir, pues, de 1.394 Espera y su castillo pasan a pertenecer al linaje de los Ribera que intentará crear un dominio territorial en la frontera ya que 4 años más tarde también compra Bornos. El hecho de que ambas localidades hubieran pertenecido al término de Arcos desde la conquista cristiana le lleva a tener distintos pleitos con dicha ciudad que intenta recuperar su jurisdicción. Así el concejo de Arcos puso un pleito contra Per Afán en 1.396 para recobrar sus términos y más tarde en 1.400 por la percepción del almojarifazgo(1). Efectivamente Per Afán compró la villa y el castillo de Espera, con sus vasallos, términos y jurisdicción. La compra estaba tasada en 3.000 doblas, de las que las dos terceras partes se desembolsaron durante el primer matrimonio y la tercera restante durante el segundo. Casado ya con Aldonza de Ayala, Per Afán cercó de muros y pobló Espera a su costa, tasándolo en otras 4.000 doblas.